


Tras una larga travesía del desierto, vuelvo a hacer fotos con ganas gracias a un anikon D80. Esto es lo primero que ha salido, prometo mejorar :)
Un par de veces nos acompañaron unos simpáticos delfines que se entretuvieron en pasar bajo la quilla y saltar a nuestro lado. Otra veces nos cruzamos con otros veleros o con arrastreros que subían hacia Coruña.
A la altura de Finisterre nos metimos en una nube brumosa formada por el humo de los incendios que este verano azotaron Galicia y que hicieron que el barco se llenara de abejas desorientadas y carbonilla.
En resumen, una apasionante experiencia, pese al revoltijo de tripas, a que después de llegar a puerto la tierra se siguió moviendo de lado a lado durante unas horas, y a que al día siguiente tenía agujetas en músculos que ni sabía tener, por aquello de estar catorce horas cambiando el peso de pierna.
Uno que ya anda para viejales recuerda con nostalgia los precisos Ligiers JS11, o el Brabham BT 46, con los que jugaba al scalextric, y como no, el Lotus negro con la publicidad de John Player Special. Recuerdo intentar ver las carreras mientras mi familia me decía que aquello era muy aburrido, coches y coches dando vueltas sin parar. Recuerdo a los pilotos, a Laffite, Pironi, el gran Villeneuve (si el gran, el padre del cantante), a Lauda, Prost, el incombustible Patresse o a Mansell y, por supuesto, Senna... Siempre me he resistido a pensar que cualquier tiempo pasado fue peor, pero después de lo visto hoy en MONZA con la sanción a Alonso por ¿molestar? a Massa la verdad es que dan ganas de borrarse de la F-1 (ver imagen de TV). A ver si por lo menos mañana tenemos la buena noticia de la retirada, por fin, de Shummi el sucio.