jueves, mayo 20, 2010
Ronnie james Dio: D.E.P.
Hoy me he enterado del fallecimiento de DIO con 67 tacos. Yo descubrí a Dio como cantante de los tres primeros discos de Rainbow, de los que ya hablé aquí. En la cabecera puedes acceder a la entrada de Wikipedia si quieres saber "los datos".
Andaría yo por primero de BUP cuando me grabé (lo de comprar discos era un lujo que no nos planteábamos), The Last in the line, segundo disco en solitario de Dio tras pasar por Black Sabbath. Recuerdo que me encantaba el disco, sobre todo el tema que le da título y el vídeo, que visto desde el 2010 no deja de ser cutre, pero por aquel entonces, la introducción melódica, el ritmo pesado, el chaval de la bici que cae al infierno, al estética futurista molaban. La estética satánica fue uno de los iconos de Dio, todo fachada, supongo.
Dio fue el primer concierto de un grupo Heavy internacional que vi en mi vida, en el desaparecido Pabellón del Madrid, con mi amigo J.F. León (que le ha dedicado algo de su programa), con 18 años, cuando ir a Madrid llevaba tres horas ¡Que aventura!
Bueno, se ha ido este pequeño hombre de voz enorme, que cantó preciosidades como Rainbow Eyes (que también puse), o temas históricos como el Heaven and Hell de Black Sabbath. Como se despiden los japoneses, gracias por todo, Ronnie James Dio.
P.D.: Seguiré con las crónicas de América, pero poco a poco...
domingo, mayo 16, 2010
EE.UU. (II): La bahía, Tiburon











viernes, mayo 14, 2010
Transatlantic: Whrild Tour 2010 Madrid


De entrada The Whirlwind, todo seguido, sin parar, más de 60 minutos, impresionante. Los cuatro son supermúsicos, de lo mejorcito: Morse toca todo, canta, compone, un genio del XXI que anda más preocupado de Dios que del sexo, Drogas y Rock'n'Roll; Stolt, clase con mayúsculas tocando la guitarra, poco que añadir de Trewavas, y Portnoy uno de los baterías más impresionantes que puedes ver (más de cerca aquí que con Dream Theater).

En la segunda parte, Portnoy se enfundó la camiseta del Atletí (era lo que tocaba), y en el bis, pudimos ver como Morse tocaba la batería con Portnoy (impresionante), como éste se paseaba por encima del público y como agarraba el bajo de Trevawas que se iba a tocar solos a los teclados... un flipe.

Al final más de tres horas, creo que allí todos vibramos (un ejemplo y otro). A veces uno se da cuenta de lo afortunado que es después de todo.
Setlist
01. The Whirlwind
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02. All Of The Above
03. We All Need Some Light
04. Duel With The Devil
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05. Bridge Across Forever
06. Stranger In Your Soul
miércoles, mayo 12, 2010
EE.UU. (I): Stinson Beach y más
Mucho material acumulado del viaje a San Francisco. Si señor, una pasada, todo muy chulo, muchas fotos, muchas ideas, ya veremos en qué quedan, eso sí. El primer día en Berkeley lo dedicamos a asuntos laborales, con lo que paso al día 2 directamente, tampoco es plan de enrollarse aquí.
El segundo día fuimos a alquilar un coche y de camino nos encontramos con Zapatero. Resulta que parece que un grupo español de divertido y anacrónico punk rock (la URSS) anda de gira por USA. Vaya sorpresa el Zapatero satánico, pensé que estos de la Urss eran de intereconomía, je, je, je...
Alquilado el Hyundai (viva América), nos fuimos en busca de los Muir Woods, un bonito bosque para hacer senderismo. Al principio nos perdimos un poco porque la señora del GPS estaba echando la siesta, pero al menos pudimos cruzar el puente de Carkinez o algo así.
Como en Muir Woods no pudimos aparcar y se hacía tarde para andar de caminata y además hacía solecito, tiramos para la playa, Stinson Beach, donde aproveché para meter ligeramente los pies en las frías aguas del Pacífico.
Playa chula, con gente y muchos perros, en plan tranquilos nos espanzurramos al sol un buen rato (yo me chamusqué un poco, pero el descanso me ayudó a luchar con el terrible jet lag).
A la vuelta, atravesamos el Golden Gate. Pese al atasco (más llevadero con el coche automático) el acercase hacia esta obra mítica tuvo algo de magia. Allí estábamos, en la puerta del oro, ahí es ná!.
Después del Golden Gate, atravesamos el Golden Gate Park, gigantesco parque de San Francisco para acabar en la gigante Ocean's Beach (como su propio nombre indica, abierta al Pacífico), pero el fuerte viento nos hizo estar poco rato allí.
Cenamos en un tailandés de la calle 7 o 17, no me acuerdo, y luego nos recogimos, algo que no me vino mal porque el Jet Lag me podía. Paramos en casa de una de las chicas, que vive con uno que hace nidos rústicos para pájaros y lo pasea en sendas pick-ups. Fíjatetú.






Cenamos en un tailandés de la calle 7 o 17, no me acuerdo, y luego nos recogimos, algo que no me vino mal porque el Jet Lag me podía. Paramos en casa de una de las chicas, que vive con uno que hace nidos rústicos para pájaros y lo pasea en sendas pick-ups. Fíjatetú.

domingo, mayo 09, 2010
Anillo ciclista de Madrid
Hace unos días, casi 15, nos fuimos aprovechando un día de fiesta en Ciudad Real a recorrer el anillo ciclista de Madrid, un carril bici de 65 km (aunque nos salió alguno más) que rodea la capital (aquí te puedes bajar el plano si te interesa). Fuimos en coche hasta Madrid, para empezar el recorrido en la Casa de Campo. Unos montados en las plegables, yo con mi fiel Grisley.
Salimos de la casa de Campo paralelos al Manzanares, que cruzamos por el impresionante puente de San Fernando, que queda perdido entre las autopistas.
Poco más adelante pasamos por la zona de Arroyofresno, zona pija donde las haya, cuyos habitantes viven blindados en cárceles de lujo (la misma valla que impide entrar a unos puede impedirte salir a ti).
Poco más adelante atravesamos algunos de los nuevos PAUs de Madrid, en los que el carril bici ha sido introducido un poco a cabezazos, con muchas interrupciones en semáforos, cruces a la mediana, rotondas... vamos, que no está la cosa para hacer grandes medias (que tampoco era el objetivo).
Poco más adelante cruzamos sobre la N-I (me niego a llamarla A-1), desde el punto pudimos ver el regalo que Madrid (ciudad) le hizo al Madrid (equipo de fútbol) y cuyos problemas de congestión pagamos todos (madrileños y no). Ya podrían regalarme así la edificabilidad a mí...
Por San Chinarro (como en casi todos estos nuevos PAU's), nos encontramos con unos viales gigantescos, hipertrofiados, llenos de carriles para un tráfico inexistente... killing flies with canyons shots!!! (lección de inglés gratis).
Pudimos ver a lo lejos la arquitectura de diseño, interesante y sobre todo, ineficiente, más superficie por la que perder calor de calefacción y frío en la refrigeración pero, ¿a quién le importan esas nimiedades cuando hacemos arquitectura para salir en las revistas?
Poco más adelante, llegamos a la M-40, que el anillo ciclista recorre en paralelo aprovechando un voladizo, que observamos desde un puente, solo un ratito, para no atufarnos con tanto combustible fósil mal quemado.
Tras cruzar unos cientos de semáforos, el anillo ciclista se mete bajo los viaductos de la M-40, en unos espacios un tanto surrealistas, un tanto infrautilizados...
Poco más adelante, cruzamos la M-40 y otras autopistas mediante unas pasarelas muy acertadas.

Atravesando parques, y tras parar para comer en las Rosas (otro Pau, algo más acertado que los del norte) y esperar a que una tormenta escampara, seguimos por los bordes de la M-40, atravesando un hermoso pinar y hasta un poblado chabolista: el anillo verde permite ver todas las caras de la periferia reciente de Madrid (y de paso la falta de planificación conjunta del anillo verde).
Llegamos a los parque del Manzanares, y allí aproveché para hacerle una fotito a la Grisley sobre el río.
En el parque un escultura monumento al dolor de cabeza, que los ciudadrealeños vemos desde el AVE cada vez que llegamos a Madrid.
Pasamos por Orcasitas, donde la arquitectura moderna muestra su fracaso en la creación de espacios públicos, pero eso es porque los arquitectos que lo hicieron no sabían, menos mal que va a venir Jean Nouvel a Toledo a explicarles como se hace urbanismo con la carta de Atenas en la mano y se crea ciudad de calidad: cuando lo vea lo creeré.
Tras cruzar Aluche y Carabanchel acabamos recorriendo la casa de Campo, viendo algunos de los interesantes puentes históricos de la misma.
Y allí termino la aventura, como he dicho, un interesante recorrido por la periferia Madrileña, a través del anillo ciclista, una buena idea, con muchos, diría muchísimos defectos, pero que tiene una gran virtud, existir (que tal y como está la cosa, no es poco).
Salimos de la casa de Campo paralelos al Manzanares, que cruzamos por el impresionante puente de San Fernando, que queda perdido entre las autopistas.

Poco más adelante atravesamos algunos de los nuevos PAUs de Madrid, en los que el carril bici ha sido introducido un poco a cabezazos, con muchas interrupciones en semáforos, cruces a la mediana, rotondas... vamos, que no está la cosa para hacer grandes medias (que tampoco era el objetivo).







Atravesando parques, y tras parar para comer en las Rosas (otro Pau, algo más acertado que los del norte) y esperar a que una tormenta escampara, seguimos por los bordes de la M-40, atravesando un hermoso pinar y hasta un poblado chabolista: el anillo verde permite ver todas las caras de la periferia reciente de Madrid (y de paso la falta de planificación conjunta del anillo verde).



Tras cruzar Aluche y Carabanchel acabamos recorriendo la casa de Campo, viendo algunos de los interesantes puentes históricos de la misma.

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