
Rodada con parsimonia, hace casi poéticas las escenas de acción, y eso que la violencia gratuita, o sádica, o quizás realista es un tanto fuerte. Los protagonistas no famosos ayudan a que la peli parezca más creíble. Él es un tipo extraño, retraído, tímido quizás. Ella, la chica buena que estaba en el lugar inadecuado en el momento inoportuno, o mejor dicho, con el acompañante inoportuno.
Ninguno de los dos es muy hablador, y eso, desde la butaca, se agradece.
Me gustó, en el estilo de Crush o Traffic. Curiosamente, estas pelis americanas que van un poco más allá, no les traducen los títulos...
Destacable la BSO, con temas machacones a base de sintetizadores, algo que parece demodé en el siglo XXI, y sin embargo, encaja perfectamente en la película, aunque no sea el tipo de música que uno escuche habitualmente, como esta cosita de College (con Electric Youth):
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