
Los Bahía ya no existen, y Léolo era un recuerdo y un DVD pendiente de revisar. Ayer tocó, aprovechando el asueto navideño. Y Leolo volvió a luchar contra la locura incrustada en la genética de su familia escribiendo, soñando... Y nos volvió a emocionar, a mostrar una vida simple nada sencilla, al ritmo de unos acordes machacones de Lorena Mackennit, y la crudeza de Tom Waits. Quizás cada momento de la vida te hace percibir el mundo de una manera diferente, quizás yo no soy el mismo de hace 20 años, quizás todo ha cambiado, pero al final de la película, la misma sensación de abandono, de impresión, de impacto... hay que seguir soñando para no caer en la locura, porque sueño, yo no lo estoy...
P.D.: Si quieres saber más.