Final del periplo por el norte en Bilbao, ciudad transformada gracias a un museo que oculta una buena gestión, un proyecto de ciudad, una confluencia de intereses... ¡cuánto tenemos que aprender de Bilbao!
Ría transformada, de puerto, de cloaca, a espacio público, a soporte de tranvías, de nuevas arquitecturas, de carriles bici... Hasta reclamo turístico.
Bicis de alquiler y escaleras de bajada a los antiguos muelles de la ría.
La pasarela de Deusto, que lleva de la univeridad a la nueva biblioteca firmada por Moneo, es obra de Fernández Ordóñez, ingeniero y humanista... Un referente.
Pero todo se acaba, y entre la nieve, cogimos el camino de vuelta para volver a salir con la bici, como el solitario ciclista que sube el puerto.
Pocas más imágenes logré en Galicia. Arriba, un bloque de hormigón para un pavimento de esos que dejan crecer la hierba (en el norte, porque aquí no crece nada).
Otro de mis temas favoritos son los aleatorios collages que los carteles semiarrancados dejan en las paredes, donde van formando capas y capas, donde se tapan y, a veces, aparecen. Las imágenes resultantes tienen siempre algo de surrealista.
Salí de Galicia en dirección a Santander, donde vi una hermosa puesta de sol...
Una vez, en Galicia, disfrutando del Eume y si entorno natural. Esta vez por zonas altas, muy bien acompañado de un grupo de gente maja, de esa a la que le gusta disfrutar de las cosas pequeñas de la vida, etc...
Robles, pizarra, granito, helechos y líquenes. Pic-nic, comida, paseos... naturaleza a mogollón. Un lugar fantástico para hacer fotos, pese a que la luz no acompañara (ni la cámara).
Ya pasó febrero, el mes corto, que empieza con un principio y acaba con un final, paradojas del calendario. Coñazo de mes pasado por agua. Abrimos marzo de camino a Coruña, en tren, en buena compañía, disfrutando de interesantes conversaciones en las muchas horas del trayecto. A veces yendo despacio, uno avanza más.
Lo de las fotos desde el tren es un manía, pero no me puedo reprimir, me encanta la combinación de velocidad, carriles, reflejos y paisajes. Así son las fotos desde el tren...
En 2005, Live8, unos conciertos celebrados para luchar contra la pobreza, reunieron a Pink Floyd. Uno señores mayores, David Gilmour y Roger Waters, juntos echando de menos a los que no estaban. Por cierto, en el concierto de Hyde Park, los Who también se juntaron para sacar los galones y darle una lección gratuita a aquello que hacen rock hoy sin saber nada del tema... pero eso es otra historia.
Wish you were here es una canción extraña, su estribillo solo se repite una vez, al final, vamos, que no es un estribillo, es un cierre. El verdadero acorde lo hace la guitarra acústica, un tema para un día como hoy.
Tres años después (hace tres años) volvimos a ver a Fito y Fitipaldis en el pabellón ferial de Ciudad Real. Nuevo disco, y gira similar, en invierno, cuando no hay tantos conciertos, con la misma gente. De hecho, el show (muy bueno, muy bien montado...) fue parecido al de hace tres años (la música de Fito también tiene una tendencia a autoparecerse).
Como una amiga estaba con la pata chula, nos dejaron subir a la parte de arriba, y desde allí, tranquilamente pudimos ver a la Cabra Mecánica, que teloneaba esta vez. Música española de esa marchosilla, no digo que esté mal, solo que no es mi estilo...
Antes de empezar el concierto las cosas se torcieron. Aparecieron los guardias de seguridad y nos echaron, con lo que tuvimos que dejar a la amiga de la pata chula sola. Además, ya era tarde para buscar un sitio mejor abajo, estaba todo petado (8.000 personas según la prensa).
Total, que nos quedamos arriba, un poco más lejos, pero la verdad es que lo vimos bastante bien, cosa que no podrán decir los dos o tres mil que tuvieron que esquivar las columnas del centro del pabellón ferial.
El concierto, como he comentado, parecido al de hace tres años, con un Carlos Raya a las guitarras soberbio, y la gente entregada. Me hizo gracia el vídeo que ilustraba uno de los rock`n`rolles de Fito, con portadas de discos básicos homenaje al rock que me temo que muchos de los que por allí andaban no reconocerían. Me chocó la presencia entre ellos del Long Live Rock'n'Roll de Rainbow (hace poco puse un post sobre Rainbow Eyes uno de los temas de ese álbum), y su homónimo español, el Larga Vida al Rock`n`roll de Barón Rojo.
Lo peor, el sitio, con mala acústica, y claro unos servicios diseñados para ferias, no para meter a 8000 personas, por llamarles algo, porque muchos no estaban muy evolucionados, y no se les ocurrió nada mejor que mear contra la pared del pabellón (por cierto, aquí los guardias de seguridad no estaban presentes), ya que evidentemente la organización puso barras de cerveza, pero no unos servicios supletorios o similares.
Además, una pena que aquello acabó irrespirable, porque aunque no se podía fumar, los tolerantes y educados fumadores pasaron de cumplir al norma, como por otra parte es lógico (esto es España, Ciudad Real más concretamente).
Ayer por la tarde, un radio roto en la TREK. Se puede rodar con un radio roto (o más), pero para no forzar la rueda, no descentrarla y no arriesgarme a romper más radios, decidí salir con la Grisley. Lástima que la manera del cambio de esta estuviera empezando a fallar...
Hoy hemos salido con mucho frío, todo helado. Curioso rodar sobre el barro congelado, la bici agarra raro, alguna rodera traidora... Cerca de Alarcos, un volcán congelado (la foto arriba), que sirve para esconder la putrefacta depuradora de Ciudad Real, que depura poco, vamos una mierda, nunca mejor dicho, y a la que estos días de lluvia le sacan los colores dejando el cauce del Guadiana infestado de fangos...
Al empezar las cuestas crack, la cadena rota. Gracias al grupo la reparación ha sido posible y aunque podría haber intentado seguir, me he quedado sin ganas de pelear la ruta (para colmo no entraba el plato pequeño). Así que me he vuelto, dando un rodeo por Poblete, para aprovechar que me había vestido de romano y rodar un poquito en llano, donde no hace falta cambiar de piñón.
Entre Poblete y Ciudad Real, junto a la nueva subestación eléctrica, se ha formado con estas lluvias una impresionante laguna, que todavía andaba medio congelada. Me paro y hago una fotito: Llego a casa, y la foto es un poco decepcionante, me esperaba más. Claro, que la foto estaba a medias, faltaba el positivado, eso que antes se hacía a base de ampliadora y hoy se lo dejamos al photoshop. Y resulta que si, la foto estaba ahí...
No suelo poner fotos de la bici con el bicho encima, pero en estas ocasión merece la pena. Este domingo la inmensa cantidad de agua caída en estos últimos días, anegó unos cuantos pasos. Al principio intentamos no mojarnos los pies, al final acabamos haciendo surf en bicicleta. Impresionante... la foto del üesmaster, sí señor!!! SOMOS BIKERS!!!
Ya no publico las rutas de los domingos, porque puede resultar pesado, porque los sitios se repiten... Pero este domingo la ruta era nueva para mí: tocaba darle la vuelta (por detrás) a un sitio de triste recuerdo, la base de helicópteros del Bhela I de Almagro, donde perdí un mes de mi vida cuando más productiva era (hoy perder un mes no sería tan grave ;-)).
A la vuelta, paramos en un vieja quintería abandonada (de tantas), cerca del paraje de los Cabezos. Quinterías que explican un territorio de latifundios de secano donde la gente tenía que vivir a pie de campo hasta que apareció el coche, los gañanes (en el mejor sentido de la palabra) se mudaron a los pueblos y abandonaron estas construcciones.
En la Quintería en ruinas resiste inmutable una extraña construcción. De planta cuadrada, coronada por una bóveda sobre pechinas, con un tambor cilíndrico y los restos de una vieja cubierta de teja árabe casi desaparecida sobre un cono. ¿Qué es? Parece una ermita o una pequeña capilla, sobre todo por un par de ventanucos redondos en las fachadas este y oeste. Pero a saber. Quizás hace muchos años un antepasado de AldoRossi se puso a jugar con la concepción de otro pequeño teatro del mundo... (ver post).
Las nubes hicieron que los paisajes fueran espectaculares, y el viento hizo que la ruta, pese a ser llana, se hiciera dura. Un lujo en todo caso.
No es por fardar, pero casi he perdido la cuenta de las veces que he estado en la ciudad de la luz. Sexta visita si no me fallan las cuentas además, curiosamente, tres por placer, tres por trabajo (bueno, más o menos, porque alguna fue un poco ambas cosas). En enero París es un sitio frío, pero tiene el encanto de que hay menos turistas (siempre muchos, pero algunos menos que en primavera). Y sigue siendo la ciudad la luz aunque haya una buena niebla.
Como tenía algo de tiempo me dí un paseo largo hasta el hotel, en la casi periferia, para estar cerca de la reunión del día siguiente. Visita a la Place Dauphine, ese lugar fantástico al que siempre que puedo me acerco y me hace recordar cuando lo descubrí, en mi segunda visita, hace 18 años... ¿Quién puediera, aunque solo fuera unas horas, volver atrás a ese tiempo? Y a tantos otros... Apetece volver atrás, y sin embargo, es muy posible que dentro de unos años quiera volver a este ahora que entonces será ayer... Habrá que aprovechar el momento...
Como con la niebla la luz es interesante mientras que el color no aporta nada, he pasado las fotos a blanco y negro, otro recuerdo de otras épocas.
Otro lugar fantástico, la pasarela de las artes. Siempre nos quedará París.
Un temita de 1976, Rainboweyes, de Rainbow, el grupo del guitarrista de DeepPurple, RitchieBlackmore. Ya está el pesao este con el heavy pensaréis. No para nada, dadle una oportunidad. Esta es una de las canciones más hermosas que jamás he oído.
Arriba, el vídeo de un vinilo girando produciendo la música como un milagro, como un regalo. Con un sonido excelente. Por entoncesRainbow estaba formado por, además de Blackmore, Tony Carey al teclado (un músico excepcional, ya hablaré sobre él), CozyPowell uno de los bateristas de Rock más sólidos, JimmyBain al bajo (que luego acompañaría a Dio), y como no, esa voz única, la de Ronnie James Dio. Esta canción cerraba el disco, y no me explico como no ha tenido más fama. Ella tenía los ojos de arco iris, multicolores...
Abajo una versión del tema por no sé quien por si queréis saber lo que dice la letra (poco):
Y más abajo, la versión de Blackmore actual, cuando se dedica a la música de inspiración folk/medieval.
Este año no he sido bueno, por eso los reyes no me han traído nada, será por mi vocación republicana. Mala suerte. En previsión de un resultado como este, me compré el nuevo disco de Harvest, el grupo de Monique, la chica que en su día me pasó unos vídeos de H, y que, desde entonces, me ha hecho partícipe de su aventura musical: Harvest.
¿Rock progresivo? No diría yo tanto, casi más progopop, pero buena música como demostraron cuando telonearon a Marillion. Underground Community gusta por fuera: el artwork es de Antonio Seijas, ilustrador gráfico que hizo, entre otros, el último disco de Marillion.
El disco recoge los seis temas que ya conocía de la demo que compré en el concierto. Beyond de the desert (muy buenas las guitarras), No return (con un precioso pasaje central y con la guitarra volando sobre un sólido bajo), The Story of Tim Ballas ( letras más elaboradas, muy bonito), Mara (un poquito más guitarrera, me gusta el reprise final, con guitarreo épico incluído), Post Disaster (un medio tiempo que suena más como un single, ha mejorado respecto a la demo, con un piano guapo guapo) y The horizon (este si que es el single de la demo en mi opinión, tres minutos de puro single y dos de rock progresivo muy bien ejecutado).
Los temas nuevos están a la altura de los que conocía, Autum Leaves es un buen medio tiempo para abrir el disco, Underground Comunity es un hermoso gesto que da nombre al disco, Change Life al principio es una balada, al final me recuerda a Marillion, de quienes versionan Waiting to happen (muy acertadamente por cierto).
En todo el disco destaca la voz solista, poco habitual chicas cantando algo que no sean paridas. Night comes down o She tries son buenos ejemplo. En ciertas cosas (sobre todo la voz, como no), recuerdan a Magenta, pero eso no es para nada malo. El disco está en Spotify e Itunes, y lo puedes descargar y comprar directamente de su web.
En resumen, un gran debut, que esperemos sea solo un primer paso de una carrera llena de éxitos. Da gusto ver como la gente persigue sus sueños...
Estos últimos días del 2009 hemos salido en bici lo poco que el diluvio nos ha dejado. Primero un día salimos con -5ºC fresquitos, y a la semana siguiente (este último domingo), nos encontramos con el Jablón desbordado, algo que yo jamás había visto.
Debe ser el calentamiento global (que no uniforme), o el tiempo loco, pero la verdad es que este mes de diciembre ha llovido mucho.
Os pongo unas fotos para esos que, atraídos por el sofá, la rutina y las obligaciones, no podéis acercaros a ver este espectáculo gratuito patrocinado por el cambio climático.
Abriendo el post, y arriba, puente morena, sobre el Jabalón (puente de mediados del XIX ensanchado en 1941) que normalmente no ve pasar el agua más que bajo uno de sus ojos. Rescato otras fotos de entradas antiguas para que veáis el estado habitual de estos puentes:
A la vuelta de la ruta tuvimos que cruzar por el puente de la línea de ferrocarril Ciudad Real - Mérida, porque el río lo anegaba todo.
También os pongo una foto de otro post para que busquéis el río en su configuración habitual.
Por cierto, son las 14.05 del 1 del 1 del 2010 y sigue lloviendo. Os deseo un 2010 lleno de emociones de resultado agradable, y risas, que son gratis.
Ayer nos fuimos a ver Avatar, cine americano de grandes medios, todo un espectáculo. A mí me gustó, aunque es una colección de tópicos vistos en otras películas. Sale un militar malo y violento como tantos que hemos visto, una doctora que recuerda a la de gorilas en la niebla, unos malos con buldozzers cuya codicia les lleva a destruir la selva (calco de la Selva Esmeralda, muchas referencias a esta peli), unos científicos buenos (eso sí, no viven de las becas de MEC), etc.... Más tópicos: la historia de amor imposible, el rato de tiros y explosiones, la lucha final del bueno contra el malo (que está siempre a punto de perder pero siempre, en el último instante se salva), al final los buenos ganan (tranquilos, en ningún momento de la película parece lo contrario), el piloto de helicóptero con las Rayban (esto es otro tópico desde ApocalyseNow)...
Bueno, pues aunque el fondo de la historia sea una casi patética colección de tópicos la peli está bien, entretenida (hay que ir bien meadito que es larga), imaginativa (aunque parece que la ambientación está inspirada en las ilustraciones de los discos de los YES, te cagas) y hasta bonita. Los efectos especiales son chulos aunque hoy casi nada sorprende.
Yo la ví en plano, pero en 3D debe ser más impresionante todavía. Ve a verla.
A la vuelta de puente en Córdoba nos paseamos Montoro. Cuestas, calles estrechas, balcones al Guadalquivir, un señor que te pide un cigarro cada diez minutos, así es Montoro. La plaza tiene una hermosa fuente, firmada por el ingeniero que trajo el agua. Eran otros tiempos, en los que eramos agradecidos a aquellos que hacía nuestra vida mejor, como el Dr. Fleming. Aquí, pronto tendremos la Avenida de Belén Estaban.
Aunque el día estaba plomizo, saqué unas fotos.
Me gusta la última, la salida, el nuevo camino, siempre debería haber un nuevo camino. Ahora bien, con un poco de revelado digital (photoshop) la cosa mejora, casi hace salir el sol en un día plomizo como el que nos hizo. Maravillas de la técnica (haz click para poner la foto grande):
Cuando tenía 15 o 16 años, salía del instituto a las 2. Llegaba el primero a casa, porque mis padres llegaban a las tres y mi hermana tenía más vida social que yo. Entonces iba al salón, abría el mueble que escondía el equipo de música, quitaba la tapa del plato DUAL que montó mi tío por piezas, encendía el magnetofón Philips que hacía de amplificador, sacaba uno de mis discos (por entonoces pocos), el Life after Death de Iron Maiden, más concretamente el segundo de este doble LP grabado en directo con motivo de la gira del Powerslave, llevaba la aguja hasta la primera canción de la cara A y sonaba Halloweed by the name. Heavy metal de más de 7 minutos, con un ritmo en continuo crecimiento y una de las primeras letras que aprendí de memoria, la historia de un condenado a muerte, minutos antes de ser ejecutado. Entiendo que no te guste, pero a mí se me sigue poniendo la piel de gallina, como hace 25 años, y si no me pongo a berrear como hacía entonces, es porque son las 12 y 6 de la noche, o sea, la 6+6+6, y no estaría bien visto...
Además de la bici por la vía verde del aceite, pasamos un divertido día en Córdoba. Desde que fui de pequeño con mis padres, siempre me ha parecido una ciudad fascinante, ahí al lado, tan lejos...
Lo primero que hicimos fue desayunar unas tostadas con jamón, ricas ricas, ricas. Y después, a ver la mezquita, un lujo ya que nos la enseñó un profesor cordobés. Aunque debía ser mi quinta visita, la mezquita siempre te enseña un detalle nuevo, algo diferente.
Tras la mezquita, nos dimos un paseo por el centro, con la famosa calle de los geranios orientada con el campanario de la mezquita, que ahora en navidades, ve como las flores de pascua sustituyen a los geranios.
El centro de Córdoba está lleno de rincones con encanto, de pequeños callejones y de viejos edificios modernizados lo justo para hacerlos habitables, pero que no pierden nada de su encanto. Para ejemplo, el curioso sistema de timbres:
O una ventana, decorada a gusto del dueño, no puedo dar más datos, no los tengo.
De camino al restaurante familiar donde comimos, visitamos un bonito patio cordobés, uno de los elementos más singulares de la ciudad, sus patios de origen árabe.
Por la tarde, paseo por el puente romano (que ha sido desnudado en su última restauración, un poco agresiva).
El puente, con un nuevo pretil un poco nuevo de más, ha sido protegido de las putas palomas mediante un sistema de cables para darles calambres. Gracias a eso, las ratas del aire no anidan en el puente.
Tras pasear por el parque inundable, volvimos por un puente nuevo, con una extraña e inútil pila con altos tajamares, en mi opinión no muy acertados, y que la gente usa para tirar piedras.
Por la tarde pasamos por la plaza de la Corredera, muy transformada y "turistizada", donde unos curiosos montajes fotográficos me sirven para ilustrar la deformación de barrilete de las pobres ópticas de la cámaras digitales.
También por allí había una obra con una curioso tapia pintada a pachas por los pintores oficiales y los espontáneos, que dejan esta interesante combinación (haz click para verla grande).
También visitamos muchs iglesias que no conocía, y un curioso bar de ls hermandades de Semana Santa. Bonita vuelta a Córdoba, gracias a nuestros anfitriones. Espero repetir muchas veces...