En abril de 2007, como conté en este blog, asistí con mi primo a ver a los Marillion. Les telonearon unos desconocidos, Vetusta Morla, de quienes me bajé unos pocos temas de internet para ir un poco instruido al concierto. Recuerdo que me gustaron, y así dejé constancia en el post.
Dos años más tarde, y después de ver por todos los lados como a Vetusta Morla le daban premios y más premios, me puse a escuchar su disco, gracias a Spotify que ha venido a sustituir y superar a Last.fm.
El disco se titula un día en el Mundo (no sé si por eso tienen tanto apoyo medíatico del periódico de Pedrojota). Está bastante bien, con algun tema un poco más flojo, pero vamos, para lo que se cuece en España, diría que muy por encima de la media. Para mi gusto, un pelín más de guitarras y un poco más rock y menos pop, les ayudaría bastante.
Dentro del disco, destacan Autocrítica, con sus percusiones acompasadas con la batería, toda una curiosidad, y una de las aportaciones de VM. Sálvese quien pueda, un poco más “single”, más convencional, me gustan las guitarras. Copenague, de los temas que ya conocía. Bonita, letra inspiradora- “el valor para marcharse, miedo a llegar”, de tantos viajes iniciados con miedo, que no siempre salen bien, pero que hay que intentar. Me va el rollo melancólico, pero solo a veces (por cierto, recuerdan a los Counting Crows, los reyes de la melancolía hecha rock).
Valiente, buen ritmo, con estribillo sobre las guitarras. La marea otra de las ya conocidas, una preciosidad, un lujito...
La cuadratura del círculo, algo de furia, muy buena, aunque la letra no termino de verla. Al respirar, otro lujito, otro de esos recuerdos del previo concierto de Madrid con Marillion.
Para acabar un curiso video, si señor, con un par.
miércoles, septiembre 30, 2009
jueves, septiembre 24, 2009
San Miguel 2009, la tercera.

Aventura parecida a los años anteriores, con la ventaja de la experiencia y una sustancial mejora de mi forma física. Este año no hice vídeo y casi ni fotos. No ando muy inspirado fotográficamente y echo de menos Olymus (RIP), y aunque me he agenciado una sustituta provisional, no es lo mismo (snif).
La San Miguel muy bien, con buenos momentos y compañía, con nuevas incorporaciones a esto de la bici.

jueves, septiembre 17, 2009
Ruidera y el fin del verano

Me gusta Ruidera, y con agua, como estaba esta vez, mucho más. Quizás porque está cerca, porque la tenemos muy vista, no la valoramos, pero es un sitio impresionante.
Me había cargado la ruta en el GPS, pero por un misterio del destino no se cargó con lo que nos tocó improvisar. Arrancamos del bar que hay junto a la Laguna del Rey por el camino que sale junto al cementerio. Relajadamente recorrimos las dos primeras lagunas y Biarne recogió el pellejo de una culebra que nos encontramos.
Poco después, subimos una corta cuesta para salir de la depresión de las lagunas y continuar por lo alto, con unas impresionantes vistas, un punto de vista diferente al habitual. Poco más adelante, pasamos junto a una antigua Quitería donde había un retén de incendios y unas curiosas cabañas montadas con viejas tinajas.

Por allí nos cruzamos con un grupo grande de ciclistas de Puerto Lumbreras que hacían la ruta provenientes de Villaneuva de la Fuente, muy equipados y escoltados por tres coches, ambulancia incluida.





martes, septiembre 15, 2009
Se acaba el verano... y aquí sigue sin haber playa

domingo, septiembre 06, 2009
Vuelta al puente de las ovejas y el Martinete





sábado, septiembre 05, 2009
LA MARIPRAO

El bonito cartel tiene una protagonista que igual conocéis. Por favor, HAZ CORRER LA VOZ entre tus conocidas que le zurren o la bici (o que quieran empezar a hacerlo) a ver si conseguimos juntar un buen grupo de chicas.
Más información: http://lamariprao.blogspot.com/
MTB en Peralejos de las Truchas
Por tercer año consecutivo nos fuimos de casa rural + bici, este año a Peralejos de las Truchas (Guadalajara), o lo que es lo mismo, el Alto Tajo. El primer día nos dimos un paseo de toma de contacto, y acabamos en un camino lleno de pinchos que nos tatuaron las piernas. Nada grave. También hicimos el primero de los muchos vadeos del Tajo.

La primera ruta nos llevó a la Laguna de la Taravilla situada a escasos metros del Tajo. También recorrimos el río Cabrillas, para acabar cruzando el Tajo en el Puente de Peñalén. Este tramo es muy bonito, sin gente y siempre cerca del agua.
Tras cruzar el puente, iniciamos la vuelta por la orilla contraria del Tajo, por una pista de buena calidad, lo que hace que muchos conductores (demasiados), anden por allí como si aquello fuera la M-30, levantando polvaredas e incluso a veces, no dejando espacio para los ciclistas.
Llegamos a la carretera, que hay que tomar en un breve tramo hasta llegar al puente sobre el Tajo, donde un grupo de palistas estaban iniciando una travesía por el alto Tajo, ese río que ahora desemboca en el Mediterráneo.
El segundo día fuimos de Peralejos a Chequilla y Checa. En Chequilla hay unas curiosas formaciones geológicas, esculturas caprichosas de la erosión.

Llegamos a la carretera, que hay que tomar en un breve tramo hasta llegar al puente sobre el Tajo, donde un grupo de palistas estaban iniciando una travesía por el alto Tajo, ese río que ahora desemboca en el Mediterráneo.
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En Checa subimos por la calle mayor, toda en cuesta, como alguien dijo, mal pueblo para que se te caiga una sandía cuesta abajo. A la salida de Checa continuamos por una pista que pronto deja de estar asfaltada y nos llevó a coronar la ruta a unos 1641, en lo alto de una de las muelas poblada de pinos y tejos.
Llegando a la ermita de Ribagorda, vimos las terreras homónimas.
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El tercer día fue el más épico con una ruta dura de Peralejos a la junta del Tajo y la Hoz Seca.
Sin mucha dificultad y disfrutando de unos paisajes espectaculares llegamos a la desviación que nos llevaría hacia la junta de los ríos. Bajamos a toda caña, y vadeamos el río de la hoz seca (que de seco nada). Poco más adelante, cuando íbamos a vadear el Tajo apareció en dirección contraria un biker con un maillot de Mamouth que gentilmente intentó explicarnos que nos quedaba un trozo chungo, que la subida era dura, que íbamos a tener que tirar del ramal y que estábamos haciendo la ruta al revés. No le hicimos muchos caso, y al grito de “somos bikers” y el 7º jamás se rinde nos lanzamos a hacer realidad sus profecías.
Primero tuvimos que hacer unos pocos metros que se hicieron interminables por la orilla del río en plan Indiana Jones (hay que comprar un machete pero ya!) para pasar un estrecho en el Tajo formado por dos piedras. He de decir que el grupo se portó fenomenal, y con una cadena conseguimos pasar bicis y ciclistas.
Poco más adelante, y siguiendo un camino y una senda de vacas alternativamente, comenzamos las subida hacia “las cumbres”. El camino se fue definiendo, pero la pendiente no se reducía, así que como nos presagió el biker, subimos tirando del ramal bastantes trozos. Con el agravante de que hacía calor y estábamos gastando más agua de la debida, así que empezamos a racionar nuestras reservas.
Poco a poco logramos coronar, y comenzamos una bajada preciosa por un prado plagado de ciervos. Por allí todo lo peor estaba pasado, y tras un par de kilómetros por un camino semiperdido, encontramos una pista perfecta que nos llevó hasta el Tajo, que remontamos para vadearlo en “la central de abajo” y aprovechamos para remojarnos. Ducha rápida, y recogida y cierre, hasta el año que viene, que habrá que repetir.
Sin mucha dificultad y disfrutando de unos paisajes espectaculares llegamos a la desviación que nos llevaría hacia la junta de los ríos. Bajamos a toda caña, y vadeamos el río de la hoz seca (que de seco nada). Poco más adelante, cuando íbamos a vadear el Tajo apareció en dirección contraria un biker con un maillot de Mamouth que gentilmente intentó explicarnos que nos quedaba un trozo chungo, que la subida era dura, que íbamos a tener que tirar del ramal y que estábamos haciendo la ruta al revés. No le hicimos muchos caso, y al grito de “somos bikers” y el 7º jamás se rinde nos lanzamos a hacer realidad sus profecías.
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Poco más adelante, y siguiendo un camino y una senda de vacas alternativamente, comenzamos las subida hacia “las cumbres”. El camino se fue definiendo, pero la pendiente no se reducía, así que como nos presagió el biker, subimos tirando del ramal bastantes trozos. Con el agravante de que hacía calor y estábamos gastando más agua de la debida, así que empezamos a racionar nuestras reservas.
Poco a poco logramos coronar, y comenzamos una bajada preciosa por un prado plagado de ciervos. Por allí todo lo peor estaba pasado, y tras un par de kilómetros por un camino semiperdido, encontramos una pista perfecta que nos llevó hasta el Tajo, que remontamos para vadearlo en “la central de abajo” y aprovechamos para remojarnos. Ducha rápida, y recogida y cierre, hasta el año que viene, que habrá que repetir.
Relato más largo con tracks y perfiles y fotos, en la página del séptimo piñón: Peralejos Weekend
martes, septiembre 01, 2009
Viaje a Bulgaria (VII): Los días de relax


Desde allí fuimos a Bansko, bonito pueblo famoso por contar con una gran estación de esquí, con sus calles muy animadas y un curioso monumento a mayor gloria de algún búlgaro famoso. La cena fue bestial...






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