Que también podría ser, senderismo por Aldeaquemada, pero eso reduciría el número de lectores internacionales de este blog de uno a ninguno. Bueno, en Semana Santa no solo hubo bici, sino que también le dimos al zapato.
Iniciamos nuestro camino llegando a un lugar muy curioso, el Cimbarrillo, una especie de trinchera abierta por la erosión de un pequeño arroyo.
Aproveché el relajo de ir a pie para darle una oportunidad a la Canon tras su paso por la enfermería, aunque la verdad es que no le dediqué demasiada pasión a las fotos, entretenido como estaba con no tropezar con nada. Llegando a la cascada de la foto de arriba, los aullidos de un perro nos llamaron la atención. Allí apareció un cachorro color canela que tenía pinta de estar muy perdido.
El perro se vino con nosotros de vuelta hasta la Cimbarra. Por allí, decidió irse con unos perroflautas, que el prometían una vida llena de emociones más interesantes que las nuestras. Un problema menos.
En la Cimbarra, estuvimos andurreando por la parte alta de la caída de agua...
... y por la parte de abajo, no sin antes zamparnos unos bocatas en el corte que se ve en el centro de la imagen de arriba.
Luego, nos fuimos a hacer otro corto recorrido a la cueva de los muñecos y subida al castillo, desde donde las vistas de la carretera, el antiguo Camino Real de Andalucía, son impresionantes.
De entre dos rocas aparecen los nuevos viaductos que liberarán el viejo trazado del tráfico de paso, lo que permitiría su recuperación como vía recreativa, algo que mucho me temo no va a pasar. Tant pis.
Me quedó la impresión de que quedan muchas cosas por ver por esta zona, que tanta gente atraviesa camino de Andalucía, pero que muy pocos se paran a disfrutar.
domingo, abril 22, 2012
sábado, abril 14, 2012
De bici por Aldeaquemada
Esta semana santa nos desconectamos de la rutina en Aldeaquemada, un bonito pueblo de colonización de Sierra Morena. Dedico este post a la ruta principal en bici que me bajé de internet y seguimos sin muchos problemas gracias al GPS. Si saco un rato y ganas, ya hablaremos del resto.
La ruta comienza con una visita a la Cimbarra, la cascada de Aldeaquemada.
Después nos adentramos en una reserva en la que vimos muchas ciervas con sus crías, pero ni un solo macho. El paisaje espectacular nos llevó junto a un bonito arroyo.Después, la primera gran subida de la ruta, que a mitad de camino nos llevó a un curioso cortijo abandonado con era y todo, donde hicimos una pequeña parada.
Luego seguimos subiendo por una Cañada que nos llevó hasta una bajada emocionante que a algunos nos recordó una que en Bulgaria llevó a suelo a la amiga tovarich: roderas profundas y arena suelta. Por allí dimos con un grupo de campistas (ilegales) en un prado (poco después encontraríamos otro grupo similar).Un single track por dentro de un bosque nos llevó hasta una pista en una zona llena de pinos, y una fuerte bajada nos dejó junto al río donde paramos a comer, y justo al terminar la comida, nos cayó un pequeño pero molesto chaparrón.
La subida tras la comida, larga, de pendiente sostenida, pim, pam, marcando un ritmo potente que nos ayudó a bajar el bocata.
Acabando la subida, parada junto a un árbol seco para foto del paisaje. Poca ruta nos quedaba ya, seguir por el bosque, muy bonito, y una bajada rapidísima por la carretera que nos llevó de vuelta a Aldeaquemada.En resumen, IBP de 79, más de 1000 m de subida, ciervos, emociones, buena compañía... un gran día de bici.

Al día sigueinte nos acercamos al Cimbarrillo, y aproveché para retratar a la bici junto a los curiosos estratos de la zona. Esta me parece que va a ser una de las últimas fotos de la TREK en su configuración actual, porque tras cinco años y unos 20.000 km, este fin de semana su cuadro dijo basta. Ahora a ver si eso de la garantía de por vida de los cuadros TREK es cierto. Ya informaré.
lunes, abril 09, 2012
El séptimo invadió Madrid
Hace casi un mes (se me amontona el trabajo), el 7º Piñón, guiado por su infalible Sherpa, se lanzó a la invasión de Madrid, a demostrarle a los madrileños que se pueden hacer 70 km por la capital de España sin atropellar a ningún coche.Iniciamos nuestra ruta en la ermita del Santo, para dirigirnos por el río hacia la Casa de Campo, por la que anduvimos arriba y abajo, llamando la atención de muchos de los ciclistas que nos confundían con rutas organizadas por alguna de las famosas tiendas de Madrid, a las que no hago referencia para no hacer publicidad.
De allí seguimos el Manzanares hasta cruzar el puente de Fernando VI y volver por el puente de los franceses hasta el Paseo de la Florida, y de nuevo al río, que por entonces estaba bastante más poblado de gente, pero que pudimos atravesar sin contratiempos.
En el parque del Manzanares, en un auditorio de madera, paramos para comer, cada uno lo suyo- A mí me salvó la compra fugaz en un mercadona de un compañero de ruta.
Luego nos subimos a los dos cerros de la zona creados sobre las antiguas escombreras de la ciudad, uno de ellos presidido por la escultura homenaje al dolor de cabeza (ver foto de portada).
Las vistas de todas las infraestrucutras de transporte de entrada en Madrid impresionante. Allí andaban unos erasmus con bicis de la Complutense, a los que les costó bastante más que a nosotros llegar a lo más alto del cerro.
Postrero acercamiento al Manzanares, y anillo verde hacia el norte, siguiendo casi sin parar hasta llegar a la altura del Pirulí, donde tomamos el carril bici de la Calle O'Donnel, que para sorpresa de muchos, nos dejó en una de las puertas del Retiro.
El Retiro lo atravesamos en grupo con cuidado, porque había mucha gente, pero demostramos que la convivencia peatón-ciclista solo es cuestión de voluntad y educación.
Salimos a Atocha, que bordeamos pasando por la parada de los taxis, y tras un corto tramo por una calle secundaria del ensanche sur de Madrid, tomamos de nuevo el carril bici del pasillo verde (no sé qué tiene de verde) ferroviario, que nos llevó de nuevo al río, y de allí al autobús, no sin antes para a ver un curioso puesto de recarga de coches eléctricos (de momento, solo marketing, el coche eléctrico no solucionará los atascos).
Y así acabo un día con mucha juerga y buen rollo que quedó para la posteridad gracias al vídeo de elaboración casera y alta calidad realizado con cámara de fotos Acme que podéis ver al final de este post. Un gran día, y una recomendable aventura.lunes, abril 02, 2012
Coria y las Hurdes
Una de esas visitas pendientes desde que, hace muchos años, en un viaje de trabajo con un Xantia alquilado y la BSO de los Chicago (cassette comprado en gasolinera) me quedé a las puertas de esta ciudad donde mi padre siempre cuenta que comenzó su carrera profesional. Si además uno va bien acompañado y tiene la Canon reparada, el viaje se presentaba perfecto pese al clima variable.
Coria tiene un casco histórico impresionante, que desgraciadamente está poco habitado y además, tiene demasiados coches estropeando fotos, vistas y paseos... que manía meter los coches indiscriminadamente donde no son necesarios. Yo dejé el mío fuera, y caminé unos 300 metros hasta el hotel, ¡peazo proeza!
Las viejas casas del casco solo las ocupan las peñas para las ferias cuando se celebran los encierros (conocida es la taurofilia/taurofobia de estas gentes, les gustan los toros, pero básicamente para putearlos, véase el toro de Coria). Las peñas despliegan toda su creatividad para decorar las casas.
Para evitar colisiones en las salidas desde la muralla, han puesto estos dobles espejos tan fotogénicos.
El día de llegada estaba nublado y era tarde, así que no era el mejor momento para las fotos. El domingo, en cambio, aprovechamos la mañana para fotografiar el puente sobre el Alagón, curioso puente sin río.
El sábado nos acercamos a las Hurdes, otra de esas zonas que quería visitar desde que tuve noticia del viaje de Alfonso XIII para descubrir el abismo que separaba a las dos Españas en los años 20.
Los pequeños pueblos de las Hurdes sufren de despoblación, de abandono y de un cierto descontrol urbanístico/paisajístico. Aún así, algunos mantienen ese sabor casi neolítico.
Imágenes de contraste entre el pasado remoto y el pasado reciente, porque presente se ve poco.
Los dueños y señores de muchos de estos pueblos son los gatos que campan a sus anchas, como permanentes vigías de un territorio abandonado.
Por la tarde hicimos un poco de senderismo hacia un bonito meandro del Alagón, coincidente con la cola de un embalse.
El domingo nos acercamos a Granadilla, un curioso pueblo abandonado como consecuencia de la construcción de un embalse, ahora convertido en campo de trabajo para jóvenes y adolescentes. El pueblo conserva una impresionante muralla, así como una torre fortificada.
El resto del pueblo está en ruinas, a excepción de las casas rehabilitadas para los jóvenes. Un guardia riguroso cierra y abre el pueblo, con lo que si lo quieres ver, infórmate antes del horario de visitas.
Ya de vuelta paramos en Galisteo, un pueblo también amurallado, con sabor y cierto abandono, del que me llamaron la atención las casas construidas contra la muralla. Hice muchas más fotos, pero con estas es suficiente para tener una muestra.
Coria tiene un casco histórico impresionante, que desgraciadamente está poco habitado y además, tiene demasiados coches estropeando fotos, vistas y paseos... que manía meter los coches indiscriminadamente donde no son necesarios. Yo dejé el mío fuera, y caminé unos 300 metros hasta el hotel, ¡peazo proeza!
Las viejas casas del casco solo las ocupan las peñas para las ferias cuando se celebran los encierros (conocida es la taurofilia/taurofobia de estas gentes, les gustan los toros, pero básicamente para putearlos, véase el toro de Coria). Las peñas despliegan toda su creatividad para decorar las casas.Para evitar colisiones en las salidas desde la muralla, han puesto estos dobles espejos tan fotogénicos.
El día de llegada estaba nublado y era tarde, así que no era el mejor momento para las fotos. El domingo, en cambio, aprovechamos la mañana para fotografiar el puente sobre el Alagón, curioso puente sin río.
El sábado nos acercamos a las Hurdes, otra de esas zonas que quería visitar desde que tuve noticia del viaje de Alfonso XIII para descubrir el abismo que separaba a las dos Españas en los años 20.
Los pequeños pueblos de las Hurdes sufren de despoblación, de abandono y de un cierto descontrol urbanístico/paisajístico. Aún así, algunos mantienen ese sabor casi neolítico.
Imágenes de contraste entre el pasado remoto y el pasado reciente, porque presente se ve poco.
Los dueños y señores de muchos de estos pueblos son los gatos que campan a sus anchas, como permanentes vigías de un territorio abandonado.
Por la tarde hicimos un poco de senderismo hacia un bonito meandro del Alagón, coincidente con la cola de un embalse.
El domingo nos acercamos a Granadilla, un curioso pueblo abandonado como consecuencia de la construcción de un embalse, ahora convertido en campo de trabajo para jóvenes y adolescentes. El pueblo conserva una impresionante muralla, así como una torre fortificada.
El resto del pueblo está en ruinas, a excepción de las casas rehabilitadas para los jóvenes. Un guardia riguroso cierra y abre el pueblo, con lo que si lo quieres ver, infórmate antes del horario de visitas.
Ya de vuelta paramos en Galisteo, un pueblo también amurallado, con sabor y cierto abandono, del que me llamaron la atención las casas construidas contra la muralla. Hice muchas más fotos, pero con estas es suficiente para tener una muestra.
martes, marzo 13, 2012
Intocable

Otra película francesa, precedida esta vez de buenas críticas y de un gran éxito de taquilla en Francia. La historia de una relación imposible entre dos personajes completamente opuestos en todos los sentidos que se unen en la necesidad de darle sentido a sus vidas y de reconciliarse con su existencia. Y ambos, apoyados el uno en el otro, van descubriendo sensaciones, vivencias o músicas, que completan sus mundos y les conducen hacia un optimista final (algo que se agradece).
Divertida, inteligente y huyendo de posibles sensiblerías, la película está perfectamente interpretada por François Cluzet (al que vimos hace poco en otra peli interesante, pequeñas mentiras sin importancia o les petits mouchoirs) y un divertido y expresivo Omar Sy, arropados ambos por un excelente grupo de secundarios, con sus pequeñas historias paralelas entremezcladas con la aventura de los dos protagonistas.
La película está muy bien rodada, con ritmo, con una música muy buena, y en una cierta línea a lo Sam Mendes que tanto aportó por la estética del cine actual a partir de la imprescindible American Beauty.

Igual que en les petits mouchoirs, el cartel español es más explícito con el contenido de la película que el original, le resta importancia a los actores, que para el público español son unos completos desconocidos, para darsela a la historia. Otra más que si puedes, no deberías perderte. Es curioso como el cine francés no para de avanzar, como ha logrado superar sus vicios, y alcanza últimamente un nivel espectacular. Une fois plus.
jueves, marzo 08, 2012
Espartaneando alrededor de las Tablas de Daimiel
El domingo pasado nos apuntamos con la gente del 7º y sus predadores a la tercera ruta espartana (esto tiene una historia muy larga para este blog), con el objetivo de ir a dar la vuelta a las tablas de Daimiel saliendo desde Ciudad Real, y la sana la intención de llegar a los míticos 100 km.
Salimos en buena compañía hacia puente navarro ayudados por un creciente viento a favor, lo que presagiaba una vuelta complicada. Llegamos a las Tablas, vimos el centro de interpretación, saludamos a los patos, nos subimos a una torre, y circunvalamos el parque. A las puertas de Villarrubia de los Ojos comprobamos que el viento nos iba a pasar factura a la vuelta.
Vuelta tranquila hasta una finca abandonada (da igual el nombre), por la que ya pasamos con ocasión de otra ruta hace tiempo, pero esta vez visitamos más despacio, aprovechando para comer y hacer fotos en plan "territorios abandonados". Os dejo con algunas de ellas, para haceros una idea de lo interesante del sitio.
Una vieja cinta para subir grano o lo que fuera al granero, semiderruido.
Cerchas de mala calidad, entramos sin quitarnos el casco, algunas grietas anunciaban que al edificio no le queda mucho tiempo.
El suelo estaba plagado de palomina, aunque en ese momento ni rastro de las palomas.
En frente hay una vieja bodega, que conserva las prensas, tolvas, sinfines, etc... todo oxidado, todo abandonado, esperando la muerte definitiva.
Viejas poleas que ya no volverán a girar...
Y decenas de tinajas de hormigón que no volverán a contener el preciado fruto de la uva, hicks!!
Eso sí, había donde sentarse, aunque en una posición un tanto forzada.
Y un viejo arado mostraba todavía orgullosa su marca, un triginer, fabricación nacional.
Y así acaban las fotos de este impresionante lugar abandonado, testigo de otro tiempo, de otra forma de explotar el campo manchego. La ruta continuó contra el viento, que nos machacó 50 km más, para al final casi, casi llegar a los 100. Pero eso es otra historia.
sábado, marzo 03, 2012
La invención de Hugo
Ayer nos fuimos a ver esta película de Scorsese. Mi primera película en 3D (y la última, espero), la invención de Hugo. Una película de contrastes porque tiene una historia interesante, los actores son muy buenos, los efectos especiales también, y sin embargo, no termina de funcionar.Ambientada en, yo diría, la estación de Lyon, un niño huérfano (un poco increíble) se obstina en arreglar un autómata que dibuja mensajes ocultos y que le acaba llevando (tras un buen rato de película) a uno de los pioneros del cine mudo, ese cine de antes de que el cine se instalara definitivamente en Hollywood. Un homenaje a este cine tan apasionante, curiosamente coincidiendo con el éxito de “the artist”.
Quizás el 3D obliga a excesivos planos innecesarios, quizás la persecución del policía de la estación (un sorprendente Sacha Baron Cohen) resulte cansina, quizás la ambientación tan "de cuento" acabe haciendo la película un poco increíble de más, el caso es que la peli es lentorra y, a veces, hasta aburridota. Si a eso le sumas la falta de contraste resultante de la polarización de las gafas del 3D, pues un pena. Esta claro que el cine no necesita los 3D; quizás no necesita ni el color, ni el audio como hace poco nos demostraron.
Y es una pena, porque es una peli de esas que tendrías que salir maravillado, y sales con un cierto sabor de "sí pero no". Quizás el problema es que es una peli para niños y no lo parece, o nosotros ya no lo somos. Habrá que preguntar a algún crío a ver que le parece.
Un curioso fallo, una peli que se ambienta en la posguerra de la primera guerra mundial, aparece un cine como “cine mudo”, en un tiempo en el que todo el cine era mudo.
Una curiosidad, la peli reproduce, con calzador eso sí, y cambiando de estación, el famoso accidente de la Gare de l’ouest, que algunos conocimos gracias al heavy metal. ¡Qué gran fuente de conocimiento, a lo tonto a lo tonto!
Por cierto, peazo disco de los Mr. Big, pero eso es otra historia.
martes, febrero 28, 2012
Europe unos años después
Cacharreando por internet me he encontrado con los Europe, hoy que la cassette cumple 50 años. Detrás de las permanentes y del fenómeno fan engarzado con el rock, había unos buenos músicos. Tempest y sobre todo Norum son responsables de algunos grandes temas, con Europe o por su cuenta. Hace mucho que todo el mundo les miraba esperando la cuenta atrás final. El tiempo pasa, las cosas cambian, y a veces para bien, porque hacen aparecer las esencias, lo verdaderamente trascendente, aunque los pelos no luzcan igual, aunque ya no hagan falta poses falsas, aunque ya no vendan tantos discos. El tiempo, esa coordenada imparable que nos aleja sin remedio.
La canon está de vuelta
Tras pasar por el taller, la Canon volvió a mis manos. Qué mejor momento para sacarla a pasear que una vuelta al campo con rutilla en bici previa. Otra vez a la finca del Pato, ese lugar fantástico al que volvemos y volvemos para ver como pasa la vida.
Camino de los Pozuelos paramos a echarle un ojo a la impresionante central eléctrica de Albalá. Una pena que un edificio tan magnífico siga cayéndose poco a poco. El patrimonio industrial por aquí no está nada valorado.
En la finca, nos apretamos una fantástica paella hecha por el Muñón, con gran éxito de crítica y público. Tras la paella, el tradicional paseo por la finca, a ver a los animales.
Los corderitos de la nueva hornada nos miraban temerosos y corrían huyendo despavoridos de los niños.
Después de ver los corderos, visitamos a los terneros que fueron destetados por las madres y tuvieron que criar a base de biberones (litronas de Mahou llenas de leche con guantes como tetinas).
Los críos disfrutaron del campo como locos, me parece que ninguno echó de menos la playstation o la wii o la DS o como quiera que se llamen sus adiciones actuales. Tampoco los adultos echamos de menos el internet, ni el feisbú ni esas cosas...
Un año más los líquenes se adhieren a las viejas traviesas. Parece que nada cambia, que todo está igual, en el mismo sitio, y así es, solo que unos años más tarde. La Canon parece que está en forma, el fotógrafo despertando...
Camino de los Pozuelos paramos a echarle un ojo a la impresionante central eléctrica de Albalá. Una pena que un edificio tan magnífico siga cayéndose poco a poco. El patrimonio industrial por aquí no está nada valorado.
En la finca, nos apretamos una fantástica paella hecha por el Muñón, con gran éxito de crítica y público. Tras la paella, el tradicional paseo por la finca, a ver a los animales.
Los corderitos de la nueva hornada nos miraban temerosos y corrían huyendo despavoridos de los niños.
Después de ver los corderos, visitamos a los terneros que fueron destetados por las madres y tuvieron que criar a base de biberones (litronas de Mahou llenas de leche con guantes como tetinas).
Los críos disfrutaron del campo como locos, me parece que ninguno echó de menos la playstation o la wii o la DS o como quiera que se llamen sus adiciones actuales. Tampoco los adultos echamos de menos el internet, ni el feisbú ni esas cosas...
Un año más los líquenes se adhieren a las viejas traviesas. Parece que nada cambia, que todo está igual, en el mismo sitio, y así es, solo que unos años más tarde. La Canon parece que está en forma, el fotógrafo despertando...
domingo, febrero 05, 2012
The artist
¿Una película muda, en blanco y negro, y petada de nominaciones a los oscar? Pues sí, eso es The artist. No es que uno sea un experto en cine mudo, aunque me he visto unas pocas. Es un cine diferente, a veces simple, pero en realidad más complejo que el cine actual. Al no contar con los diálogos hay que contar las cosas de otra manera, insinuar, sobreactuar y "gesticular"... Como contrapartida exige más del espectador, que tiene que poner algo de su parte para seguir la historia, cosa que con el sonoro no pasa. Además, la música pasa de ser un complemento de fondo, a ser un protagonista más. Así las cosas, The artist recupera esas virtudes del cine mudo, lo contextualiza, lo coloca en su tiempo, y la verdad es que la película se hace entretenida e interesante.Además, los años 20, la crisis del 29, son una época fascinante para situar cualquier acción, por cierto, una época que tiene no pocas similitudes con la actual. A mí me van los 20, los primeros automóviles de verdad, la época de las grandes revoluciones técnicas, y además, me van las chicas con minifalda, pelo corto y hombros al aire, por eso la protagonista Bérénice Bejo (que es medio argentina) resulta tan fascinante, al menos para mí.
Bueno, no reviento la peli, pero si que te recomiendo que la veas, porque además, esta es de esas películas que ganan en un cine, y tienen pinta de perder una barbaridad en un televisor. Avisado quedas.
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