martes, diciembre 14, 2010

Puente de la Inmaculada Constitución en Lisboa (I)

Sin prisa, pero sin pausa, comienzo el relato del viaje del puente de la constitución a Lisboa, una ciudad mágica que cada vez que visito me sorprende con algo nuevo dentro de lo viejo. Lisboa es una ciudad cosmopolita, ciudad de ciudades, ciudad de gentes, como Barcelona, pero en versión atlántica.

Evitando las iras de los gentiles controladores de vuelo, fuimos en coche, un viaje menos largo de lo que parece. Nos alojamos en un apartamento chulísimo y pijísimo en el barrio de Lapa, que resulta ser el barrio diplomático de Lisboa, a escasos metros de la embajada americana. Una interesante alternativa a los hoteles, buena elección.

El caos urbano de Lisboa genera interesantes popurrís edificados que intenté fotografíar con poco éxito, entre otras cosas porque la practica totalidad del tiempo estuvimos cubiertos por una inmensa nube que lo cubría todo y dejaba una triste luz plana, cuando no nos empapaba con sus llantos.

Las esquinas son lugares, puntos de encuentro y de separación. En algunas, hay sitio para el recogimiento y todo.

Casi por casualidad y esquivando a la lluvia, acabamos el primer día en el museo de la moda de Lisboa viendo una interesantísima exposición sobre calles. Me hubiera echado el resto del viaje allí, pero no era cuestión de abusar de la buena y paciente compañía. Arriba, un curioso panel publicitario que intenta recordar a los peatones que las aceras no son para aparcar. Podríamos poner 26527 de estos por Ciudad Real.

En la exposición había paneles de papel para que, quien quisiera, dejara su firma, así que no nos resistimos y allí dejamos nuestras huellas.

También me llamó la atención un interesante dibujo tipo comic representando esas ciudades del mañana (peazo libro, todo sea dicho de paso) , con una imagen sugerente, revisión de Metrópolis, de Blade Runner y de tantas otras películas sobre ciudades del mañana...