sábado, mayo 14, 2011

Santa Quiteria: 5 fotos 5

Semana Santa sin viajes, un acierto, porque el tiempo no acompañó nada, nada. Solo una breve escapada a Santa Quiteria, pueblo de colonización cerca de Cabañeros. Arrocito, buena compañía, y paseo por los campos de regadío, dándole trabajo a la Cannon. Arriba, el depósito de agua de Santa Quiteria.

Abajo, uno de los caminos, y los cultivos de cereales empujando con fuerza arrastrados por las lluvias y las ráfagas de sol.

Por los caminos, un ciclista aventurero, pero un poco Muñón.

Unas florecillas, o algo parecido.

Las nubes a veces dejaban ver el cielo, las nubes, se rearmaban para la guerra, para otra ofenisva tormenta.

viernes, mayo 13, 2011

Galway. Las fotos

A la carrera, menos de una hora para ver el centro de Galway, media hora para sacar lo mejor de la Cannon. Esto es lo que salió. Arriba, otro bodegón urbano.

Había un minimicromercadillo de tres puestos, uno de santos, otro de cosas de equitación, y otro de gafas de sol (se ve que aprovecharon que había salido el susodicho). En el reflejo de las gafas, me puedes ver la jeta ;-)

Paseamos (a la carrera) por la calle central/comercial de Galway, que no recuerdo como se llama. Interesante el trabajo de los hombres anuncio, lástima que no se pueda hacer sentado.

Centro urbano de escala humana, edificios bajos, mezcla de usos, peatonal, comercio, residencia... todo lo que da calidad al entorno urbano. Y encima, hacía sol.

Atados a un bolardo, esperando a su dueño, un par de galgos, la elegancia hecha perro. Mientras que España los cuelgan cuando dejan de ser lo suficientemente rápidos para cazar liebres, en Europa es uno de los perros de moda.

Galway se parecía a lo que guardaba en mi memoria cuando estuve hace casi 20 años. Pero muchas cosas eran diferentes. Faltaba el toque rural, el toque pobre, pero el ambiente y la marcha era todavía mayor. Eso si, no había música celta por ningún lado.

La noche, impresionante. Como se ve al fondo, la solidaridad entre borrachos irlandeses sigue viva. Nos preguntamos para qué coño va esta gente de vacaciones a Salou. Si no has ido a Irlanda, y más en concreto a Galway, estás tardando.

miércoles, mayo 11, 2011

La tete en friche

Segunda peli del ciclo de cine francés, la tete en friche (algo así como la cabeza en barbecho?), o mis tardes con Margarita en Español. Una película bonita que narra la relación de un sesentón (Depardieu) poco formado y torpón, carente de afecto materno filial, con una culta anciana aficionada a la lectura. Encuentro a encuentro, ella le va revelando la belleza del lenguaje, de la literatura, leyéndole libros como La Peste de Camus (por cierto, sin o la has leído, estás tardando, uno de esos libros esenciales), y él, va descubriendo poco a poco el valor de la cultura.

Una bella historia que nos recuerda lo valiosos que son los libros, magníficamente interpretada, y de esas que ganan y mucho en versión original.

martes, mayo 10, 2011

VIII Copa Garris

Mi quinta Garris... como pasa el tiempo. Portugal, Las Landas, Escocia, Jerez y ahora... Irlanda!!! Esto de la garris se ha convertido en un acontecimiento planetario, la leche. La aventura comenzó con la reunión del grupo madrileño en Barajas y un placentero vuelo con AirLingus.

Alquilamos un furgón, y corrimos a juntarnos con el resto del grupo en pequeño pueblo de la costa cercano al aeropuerto, donde nos tomamos unas pintas, unos kebabs, comprobamos la resistencia al frío de las adolescentes irlandesas, y sorteamos las partidas del día siguiente. Desayuno abundante en el Gran Hotel, con unas magníficas vistas sobre el mar.

El primer día jugamos en un parkland, en Tullamore, a medio camino de Galway, nuestro destino final. Jugué bastante bien (teniendo en cuenta mi nivel) y disfruté del campo. Tras unas cuantas pintas, comprobar tarjetas y compartir experiencias, nos apretamos una cena de haburguesas y alitas de pollo que llevó al cocinero de la casa club a preguntar cuando pedimos 11 platos más: What a fuck is out there!!! (y así nació la frase de referencia de la 8ª Copa Garris).

Camino a Galway, otro capítulo inesperado, uno de los coches (un Opel Insignia) cascó en mitad de la autopista, con lo que tuvimos que jugar al tetris para acomodar todos (palos, maletas y jugadores), en dos coches. Pero como tenemos artistas del tetris, todo salió bien.

En Galway nos alojamos en el Huntsman Inn, con hotel y varios bares, muy conveniente, y donde disfrutamos de habitaciones individuales (el roncar se acabó en la Garris 2011).

Una de las novedades de esta Garris fue la puesta de la largo del Campanu, premio al último clasificado, que el perdedor debe conservar y cargar colgado del carro de golf.

El segundo día jugamos en un campo sencillito, familiar, disfrutando del sol. Hice un recorrido muy bueno, increíble, hasta un par del campo en un par 3 (creo recordar). Al la vuelta, una puesta de sol increíble.

El ultimo día jugamos en Connemara, en el extremo más occidental de Irlanda, en un campo espectacular sobre los acantilados del mar, simplemente impresionante. Sin jugar demasiado bien, mantuve mi regularidad, con lo que al final, logré el subcampeonato de la Garris (está claro, cuanto menos entreno, mejor juego). El año que viene, iré por ella.

Apenas hice fotos, arriba el green del hoyo 18, un larguísimo par 5, mucho más para jugarlo con un fuerte viento en contra. En todo caso, una experiencia.

A la vuelta, paramos en un bonito pueblito a tomar unas pintas, un sitio muy chulo.

A la vuelta paramos en un impresionante circuito de Karting, de 1500 metros de longitud, donde soltamos adrenalina y que casi nos lleva a perder el avión. Dejo para otro post las fotos de Galway. Una vez más, un lujo formar parte de la Garris...

L'arnacoeur

Un año más, vuelta al ciclo de cine en francés, una de esas ráfagas que de vez en cuando alumbran la vida cultural de Ciudad Real. El lunes empezó el ciclo con "des hommes et des Dieux" que ya vi hace unos meses, con lo que ayer no fui. Hoy ha proyectado L'arnacoeur (Los seductores), una comedia romántica entretenidilla con Vanessa Paradis.

No es un peliculón, pero es divertida, y tiene algunos goles buenos. Un buen aperitivo para el ciclo, a ver que nos depara, a ver cuantas veo...

domingo, mayo 08, 2011

Telégrafos y correos

Hubo un tiempo en que situar la oficinas de telégrafos y la de teléfonos era importante. No existían los móviles, ni el facebook, ni el ADSL... Esos tiempos han pasado, pero algunos de sus restos todavía sobreviven en nuestras ciudades. Las señales están ahí, pero casi nadie las ve. Esperemos que por mucho tiempo.

jueves, marzo 31, 2011

De cicloturista por Corral

Este fin de semana hemos hecho la cicloturista de la asociación Caminar en Corral. Trazado exigente, por el entorno del Jabalón, continuo sube y baja, con el campo precioso, todo verde.

En las zonas donde afloran los suelos volcánicos, en primavera, aparecen unas hermosas flores malva (no sé que queda peor, poner malva o lila, quizás tendría que haber puesto moradas ;-)

Desde uno de los márgenes del Jabalón se puede observar lo poco natural de su cauce, que más que un río, parece una autopista, aunque este año, se ha salido bastante del trazado.

Al final de la ruta, subimos la cerro del tesoro, sobre la laguna de Caracuel, que como se puede ver, está llena a más no poder... impresionante. La ruta mereció la pena.

lunes, marzo 14, 2011

Recuerdos de Lieja

En el otro post puse algunas fotos de Lieja. Vamos ahora al capítulo de los flashbacks, aunque la primera idea que me llevé es que tampoco conocí tanto Lieja pese a pasar un año allí, en realidad no salimos mucho de la residencia, la uni, y el Carré (barrio de bares que sigue en el mismo sitio, pero con la mayor parte de los bares cambiados de nombre). Solo quedaban el Cour St. Jean, la Gimbarde, y la Acquarelle (pongo esto, por su el cachondo del google hace llegar a este post a alguno de los Erasmus del curso 1991 – 1992).

Ese edificio lleno de ventanas cuadradas se llama el Home Rhul, y era un colegio mayor decadente, sucio y viejo, pero con un ambiente increíble, fiestas, tertulias… Un lugar donde era difícil estudiar, pero era fácil encontrar a alguien para ir al carré a tomar una cerveza (una Jupiler, bien sûr).

Nosotros, afortunados, vivimos en el anexe, un edifico interior que nos permitía compartir una ducha (con micro fauna incluida) para cada dos, y una cutre cocina que también ha sido renovada. La tercera ventana, era mi habitación.

Ni que decir tiene que el edificio ha sido remodelado, y ya no tiene nada que ver con el original (afortunadamente para los residentes, desgraciadamente para los cazadores de flashbacks). Ya no hay porteros, y ahora está copado por estudiantes Erasmus (nosotros, siendo muchos no éramos mayoría). Ya no hay fiestas, ya no hay novatadas, y es gestionado por una empresa privada que ha llenado el edificio de webcam para controlar al personal… Los tiempos cambian, y está claro que no siempre para mejor.

Lo que eran habitaciones han sido convertidas en cocinas, mejorando la dotación de estas del edificio. La ventana de la izquierda era la de la habitación de ella (y hasta aquí puedo leer). Eso sí, aunque más nuevas, las cocinas siguen estando bastante guarras, aunque en mi opinión el tenerte que hacer la comida es uno de los grandes experiencias de ese año, y el rato alrededor de la cocina y comida, un fantástico momento de convivencia (aunque luego hubiera que fregar los platos).

La 113 sigue siendo la 113. La puerta, evidentemente no, y juraría que el residente actual no tiene un jamón colgado en la habitación. ¡Qué recuerdos!

El capítulo flash back continúa con la vista al campus de ingeniería de Val-Benoit. Desgraciadamente abandonado hace unos años, ahora los edificios se caen decrépitos, una pena. Todo un flash back pasar por la plaza del General Leman, donde nos dejaba el autobús.

Otro potente flashback, la subida de las escaleras, ya puse una foto, pongo ahora otra más artística, con parejita incluida, que también forma parte de los flashbacks, que le vamos a hacer.

Todo, y nada, sigue igual. La ciudad sigue adelante, llena de vagabundos, borrachos, mierdas de perro, coches a toda velocidad, autobuses todavía más rápidos, estudiantes borrachos… así es Lieja, una de las ciudades más fascinantes de Europa, y en la que dejé un trocito de mí mismo durante un año que, si no fue el mejor de mi vida, cerca le anduvo.

Maastricht: como España, más o menos

Tercera vista a esta fascinante ciudad holandesa de interior. Según te acercas en tren, por cierto, como se ve en la foto de abajo, de última tecnología, se perciben enseguida las diferencias con Bélgica nada más cruzar la frontera.

Del desorden, del caos de casitas e industrias allí y acá, se pasa a un territorio ordenado, con pueblos compactos, campos pulcros, bosques…, todo cosido por carriles bici poblados de señoras mayores pedaleando.

El tren llega a la estación y lo primero que llama la atención son los impresionantes aparcamientos cubiertos y vigilados de bicicletas, explotados por una empresa, que dispone de una tienda y taller en la misma estación… vamos como en España (no nos queda nada).

Sales de la estación, y otro enorme aparcamiento, esta vez no vigilado, lleno de bicis, alguna que otra abandonada. Piensas en coger una cualquiera para hacer turismo, pero la prudencia te dice, mejor andando.

A los pocos metros de la estación, en un bonito bulevar, encuentras un mercadillo de antigüedades y otros trastos, donde ¡oh, país avanzado! me compro uno de los 10 o 12 2cv que tenía un puesto, vamos como en España (regla número no sé cual, solo se compra uno, aunque haya más).

Sigues caminando entre multitud de peatones y ciclistas y, tras cruzar un puente peatonal, llegas al casco histórico, todo peatonal (como en España), y petado de tiendas de todo tipo, muchas franquicias, incluido Zara claro (como en España).

Una inmensa plaza sirve de mercado y punto de reunión de todo tipo de personajes, con un intenso tráfico de ciclistas mezclados en armonía con los peatones (como en España).

Sigues caminando y encuentras una iglesia, pero, al contrario de en España, está llena de gente. Resulta que la han convertido en lugar de cultura, en librería. El sitio, alucinante, pero no compras ningún libro, porque el holandés lo lees con dificultad.

Paseas entre rubias de 1.85 (como en España), y entras en una tienda de discos, y los Marillion tienen un apartado propio (son muy populares en Holanda, como en España).

Continuando el paseo encuentras una tienda de ropa para jóvenes con DJ que más parece una discoteca que una tienda. Como no soportas el volumen ni la música, sales despavorido, pero antes haces una foto a la decoración, porque esto si lo cuentas la gente no se lo cree.

Llegas a la plaza de la catedral, y la quieres visitar, pero la iglesia te cobra 4 € (menos que en España, pero como en España), pero decides que la próxima vez será, que lo importante de las ciudades está en la calle, y esto, de momento, es gratis, aquí y en España.

Continúas el paseo, y te encuentras en una plaza a una panda jugando al minigolf urbano... surrealista.

Otra iglesia que si es gratis te permite probar la impresionante capacidad para medir la luz de la Canon.

Sigues caminando entre tiendas y rubias de 1.90 (sí, cada vez parecen más altas), y llegas a una pequeña plaza a reventar de terrazas (aquí no esperan a que sea verano para tomarse algo al sol, no como en España).

Animado por la exposición de Lieja, te lanzas a hacer fotos a los collages urbanos.

Salen muchos chulos (esto es una opinión subjetiva) y, lleno de euforia, te propones hacer una serie y acabar exponiendo (una de tantas propuestas que probablemente no lleguen a nada, pero nunca se sabe…).

Paseando entre bicis, de asomas de nuevo al Mosa, donde han construido una bonita pasarela peatonal. Llegas a la estación y comprendes que claro, en Holanda, sí se pueden subir las bicis al tren, como no podía ser de otro modo.

Cansado, vuelves hacia la estación pensando en cuanto ganaríamos si les pagáramos un viajecito por estos lares a nuestros políticos, claro, que probablemente tendríamos que pagárselo al 80 % de los españoles… una pena.