El segundo día en Fuencaliente nos llevó hacia el valle de los Pedroches, hacia el sur, atravesando interesantes zonas de encinas, con arroyos caudalosos y todo tipo de explotaciones ganaderas: cerdos, vacas, ovejas, caballos...
A los pocos kilómetros encontramos un ternero muerto que alguien había remolcado recientemente junto al camino, posiblemente para retirarlo.
En toda la zona abundaban los rebaños de merinas, cargadas de lana al final del invierno y atiborrándose del abundante pasto que estas lluvias han dejado. ¡¡¡La primavera ya está aquí!!!
Después de la ruta comimos (muy bien) en el hotel Sierra Madrona con sus curiosos árboles azules. Cachondeo colectivo en la comida y paseo por el pueblo. Me llamó la antención algo que va para reliquia, el cartel de un bar de cerveza Calatrava todavía superviviente de las desastrosas concentraciones empresariales del sector de los derivados de la cebada, je, je, je.
El día tres la ruta fue más corta, pero no menos bonita ni emocionante. Estuvimos por Peña Escrita, la montaña con pinturas rupestres, para adentrarnos en una zona espectacular, subiendo sin parar, pinos, robles... Caidita de automáticos de Kla, y comida junto a una casa abandonada.
Sabiamente decidimos acortar la ruta con lo que improvisamos el recorrido, afortunadamente no dimos con ningún cierre infranqueable, y la verdad es que cerramos tres días impresionantes de compañía y bici. ¿Qué más se puede pedir?
Este puente de San José estuvimos de bici en Fuencaliente. El primer día, hicimos una ruta preciosa, algo durilla (IBP de 96) y de casi 60 km. La ruta me la bajé de Wikilog, por si alguien le interesa hacerla. El recorrido comenzó en el puente de la carretera sobre el río Montoro, y fuimos a las Minas de Horcajo pasando por el túnel de ferrocarril de Puertollano a Peñarroya (que esperemos que algún día sea una vía verde). Minas de Horcajo es un pueblo abandonado (y demolido) que en su día llegó a tener 1800 habitantes y donde solo se conservan los castilletes de las minas, una central hidroeléctrica y la iglesia. Ya estuvimos aquí hace un año cuando hicimos las rutas desde Villanueva de Córdoba.
Igual que entonces nos acercamos a ver el viaducto del viejo ferrocarril. Intenté llegar por abajo, pasando bajo el Viaducto del AVE, pero nos dimos contra una valla de 2 metros de altura con lo que no logramos verlo desde abajo. Otra vez será.
Desde Horcajo, salimos hacia el norte, pero en vez de usar de nuevo el túnel, subimos un bonito puerto que nos hizo pasar junto al viejo cementerio de Horcajo. Tras coronar el puerto, una bajada espectacular nos lleva hasta la parte superior de una de las embocaduras de los túneles del AVE.
Cruzamos un pequeño valle, y subimos de nuevo para salir al valle de Alcudia, a la renombrada Venta de la Inés, citada por Cervantes en Rinconete y Cortadillo, creo.
Desde allí continuamos por el valle de Alcudia, en una dehesa espectacular de encimas, cruzando arroyuelos, ahuyentando rebaños de ovejas, disfrutando de la compañía...
Tras cruzar la N-420, nos dirigimos en busca de la encina milenaria, que después de ver muchas veces los carteles en la carretera, por fin iba a ver. La encina es espectacular, a pesar de que por los años tiene ya cicatrices de haber perdido algunas ramas.
Quizás una foto con gente hace entender mejor el tamaño del árbol. Impresionante. Cobijados por su sobra hicimos un pic-nic para recuperar energías, todavía nos quedaba un buen trozo de ruta. Continuamos por el valle y, poco antes de pasar de nuevo bajo el FC Puertollano - Peñarroya, de repente descubro que el GPS no ha cargado el resto del recorrido, con lo que toca tirar de tablas, de memoria, de orientación (y de la cartografía del GPS, todo hay que decirlo), y tirar para adelante. Como no teníamos claro cual era el camino correcto acabamos junto a la ruta del Quijote, pero al otro lado de otra gigantesca valla cinegética de 2 metros de altura. ¡Qué puta manía de ponerle puertas al campo!
Tras andar un poco por la valla encontramos un resquicio para pasar por debajo aprovechando un pequeño cauce, y las bicis, no sin esfuerzo pasaron por encima de la valla. Ya localizados, subimos pro la ruta del Quijote el puerto de Ventillas, duro pero no imposible. Bajada fulgurante y, tras vadear el MOntoro, llegamos al pueblo, respostaje de agua, y salida hacia la carretera. Un atajo improvisado nos permitió ver unos venaos y, sin más novedad, acabamos junto a los coches, cansados pero alucinando del espectacular día de bici que habíamos pasado. Y todavía quedaban dos días...
Final del periplo por el norte en Bilbao, ciudad transformada gracias a un museo que oculta una buena gestión, un proyecto de ciudad, una confluencia de intereses... ¡cuánto tenemos que aprender de Bilbao!
Ría transformada, de puerto, de cloaca, a espacio público, a soporte de tranvías, de nuevas arquitecturas, de carriles bici... Hasta reclamo turístico.
Bicis de alquiler y escaleras de bajada a los antiguos muelles de la ría.
La pasarela de Deusto, que lleva de la univeridad a la nueva biblioteca firmada por Moneo, es obra de Fernández Ordóñez, ingeniero y humanista... Un referente.
Pero todo se acaba, y entre la nieve, cogimos el camino de vuelta para volver a salir con la bici, como el solitario ciclista que sube el puerto.
Pocas más imágenes logré en Galicia. Arriba, un bloque de hormigón para un pavimento de esos que dejan crecer la hierba (en el norte, porque aquí no crece nada).
Otro de mis temas favoritos son los aleatorios collages que los carteles semiarrancados dejan en las paredes, donde van formando capas y capas, donde se tapan y, a veces, aparecen. Las imágenes resultantes tienen siempre algo de surrealista.
Salí de Galicia en dirección a Santander, donde vi una hermosa puesta de sol...
Una vez, en Galicia, disfrutando del Eume y si entorno natural. Esta vez por zonas altas, muy bien acompañado de un grupo de gente maja, de esa a la que le gusta disfrutar de las cosas pequeñas de la vida, etc...
Robles, pizarra, granito, helechos y líquenes. Pic-nic, comida, paseos... naturaleza a mogollón. Un lugar fantástico para hacer fotos, pese a que la luz no acompañara (ni la cámara).
Ya pasó febrero, el mes corto, que empieza con un principio y acaba con un final, paradojas del calendario. Coñazo de mes pasado por agua. Abrimos marzo de camino a Coruña, en tren, en buena compañía, disfrutando de interesantes conversaciones en las muchas horas del trayecto. A veces yendo despacio, uno avanza más.
Lo de las fotos desde el tren es un manía, pero no me puedo reprimir, me encanta la combinación de velocidad, carriles, reflejos y paisajes. Así son las fotos desde el tren...
En 2005, Live8, unos conciertos celebrados para luchar contra la pobreza, reunieron a Pink Floyd. Uno señores mayores, David Gilmour y Roger Waters, juntos echando de menos a los que no estaban. Por cierto, en el concierto de Hyde Park, los Who también se juntaron para sacar los galones y darle una lección gratuita a aquello que hacen rock hoy sin saber nada del tema... pero eso es otra historia.
Wish you were here es una canción extraña, su estribillo solo se repite una vez, al final, vamos, que no es un estribillo, es un cierre. El verdadero acorde lo hace la guitarra acústica, un tema para un día como hoy.
Tres años después (hace tres años) volvimos a ver a Fito y Fitipaldis en el pabellón ferial de Ciudad Real. Nuevo disco, y gira similar, en invierno, cuando no hay tantos conciertos, con la misma gente. De hecho, el show (muy bueno, muy bien montado...) fue parecido al de hace tres años (la música de Fito también tiene una tendencia a autoparecerse).
Como una amiga estaba con la pata chula, nos dejaron subir a la parte de arriba, y desde allí, tranquilamente pudimos ver a la Cabra Mecánica, que teloneaba esta vez. Música española de esa marchosilla, no digo que esté mal, solo que no es mi estilo...
Antes de empezar el concierto las cosas se torcieron. Aparecieron los guardias de seguridad y nos echaron, con lo que tuvimos que dejar a la amiga de la pata chula sola. Además, ya era tarde para buscar un sitio mejor abajo, estaba todo petado (8.000 personas según la prensa).
Total, que nos quedamos arriba, un poco más lejos, pero la verdad es que lo vimos bastante bien, cosa que no podrán decir los dos o tres mil que tuvieron que esquivar las columnas del centro del pabellón ferial.
El concierto, como he comentado, parecido al de hace tres años, con un Carlos Raya a las guitarras soberbio, y la gente entregada. Me hizo gracia el vídeo que ilustraba uno de los rock`n`rolles de Fito, con portadas de discos básicos homenaje al rock que me temo que muchos de los que por allí andaban no reconocerían. Me chocó la presencia entre ellos del Long Live Rock'n'Roll de Rainbow (hace poco puse un post sobre Rainbow Eyes uno de los temas de ese álbum), y su homónimo español, el Larga Vida al Rock`n`roll de Barón Rojo.
Lo peor, el sitio, con mala acústica, y claro unos servicios diseñados para ferias, no para meter a 8000 personas, por llamarles algo, porque muchos no estaban muy evolucionados, y no se les ocurrió nada mejor que mear contra la pared del pabellón (por cierto, aquí los guardias de seguridad no estaban presentes), ya que evidentemente la organización puso barras de cerveza, pero no unos servicios supletorios o similares.
Además, una pena que aquello acabó irrespirable, porque aunque no se podía fumar, los tolerantes y educados fumadores pasaron de cumplir al norma, como por otra parte es lógico (esto es España, Ciudad Real más concretamente).
Ayer por la tarde, un radio roto en la TREK. Se puede rodar con un radio roto (o más), pero para no forzar la rueda, no descentrarla y no arriesgarme a romper más radios, decidí salir con la Grisley. Lástima que la manera del cambio de esta estuviera empezando a fallar...
Hoy hemos salido con mucho frío, todo helado. Curioso rodar sobre el barro congelado, la bici agarra raro, alguna rodera traidora... Cerca de Alarcos, un volcán congelado (la foto arriba), que sirve para esconder la putrefacta depuradora de Ciudad Real, que depura poco, vamos una mierda, nunca mejor dicho, y a la que estos días de lluvia le sacan los colores dejando el cauce del Guadiana infestado de fangos...
Al empezar las cuestas crack, la cadena rota. Gracias al grupo la reparación ha sido posible y aunque podría haber intentado seguir, me he quedado sin ganas de pelear la ruta (para colmo no entraba el plato pequeño). Así que me he vuelto, dando un rodeo por Poblete, para aprovechar que me había vestido de romano y rodar un poquito en llano, donde no hace falta cambiar de piñón.
Entre Poblete y Ciudad Real, junto a la nueva subestación eléctrica, se ha formado con estas lluvias una impresionante laguna, que todavía andaba medio congelada. Me paro y hago una fotito: Llego a casa, y la foto es un poco decepcionante, me esperaba más. Claro, que la foto estaba a medias, faltaba el positivado, eso que antes se hacía a base de ampliadora y hoy se lo dejamos al photoshop. Y resulta que si, la foto estaba ahí...
No suelo poner fotos de la bici con el bicho encima, pero en estas ocasión merece la pena. Este domingo la inmensa cantidad de agua caída en estos últimos días, anegó unos cuantos pasos. Al principio intentamos no mojarnos los pies, al final acabamos haciendo surf en bicicleta. Impresionante... la foto del üesmaster, sí señor!!! SOMOS BIKERS!!!
Ya no publico las rutas de los domingos, porque puede resultar pesado, porque los sitios se repiten... Pero este domingo la ruta era nueva para mí: tocaba darle la vuelta (por detrás) a un sitio de triste recuerdo, la base de helicópteros del Bhela I de Almagro, donde perdí un mes de mi vida cuando más productiva era (hoy perder un mes no sería tan grave ;-)).
A la vuelta, paramos en un vieja quintería abandonada (de tantas), cerca del paraje de los Cabezos. Quinterías que explican un territorio de latifundios de secano donde la gente tenía que vivir a pie de campo hasta que apareció el coche, los gañanes (en el mejor sentido de la palabra) se mudaron a los pueblos y abandonaron estas construcciones.
En la Quintería en ruinas resiste inmutable una extraña construcción. De planta cuadrada, coronada por una bóveda sobre pechinas, con un tambor cilíndrico y los restos de una vieja cubierta de teja árabe casi desaparecida sobre un cono. ¿Qué es? Parece una ermita o una pequeña capilla, sobre todo por un par de ventanucos redondos en las fachadas este y oeste. Pero a saber. Quizás hace muchos años un antepasado de AldoRossi se puso a jugar con la concepción de otro pequeño teatro del mundo... (ver post).
Las nubes hicieron que los paisajes fueran espectaculares, y el viento hizo que la ruta, pese a ser llana, se hiciera dura. Un lujo en todo caso.
No es por fardar, pero casi he perdido la cuenta de las veces que he estado en la ciudad de la luz. Sexta visita si no me fallan las cuentas además, curiosamente, tres por placer, tres por trabajo (bueno, más o menos, porque alguna fue un poco ambas cosas). En enero París es un sitio frío, pero tiene el encanto de que hay menos turistas (siempre muchos, pero algunos menos que en primavera). Y sigue siendo la ciudad la luz aunque haya una buena niebla.
Como tenía algo de tiempo me dí un paseo largo hasta el hotel, en la casi periferia, para estar cerca de la reunión del día siguiente. Visita a la Place Dauphine, ese lugar fantástico al que siempre que puedo me acerco y me hace recordar cuando lo descubrí, en mi segunda visita, hace 18 años... ¿Quién puediera, aunque solo fuera unas horas, volver atrás a ese tiempo? Y a tantos otros... Apetece volver atrás, y sin embargo, es muy posible que dentro de unos años quiera volver a este ahora que entonces será ayer... Habrá que aprovechar el momento...
Como con la niebla la luz es interesante mientras que el color no aporta nada, he pasado las fotos a blanco y negro, otro recuerdo de otras épocas.
Otro lugar fantástico, la pasarela de las artes. Siempre nos quedará París.
Un temita de 1976, Rainboweyes, de Rainbow, el grupo del guitarrista de DeepPurple, RitchieBlackmore. Ya está el pesao este con el heavy pensaréis. No para nada, dadle una oportunidad. Esta es una de las canciones más hermosas que jamás he oído.
Arriba, el vídeo de un vinilo girando produciendo la música como un milagro, como un regalo. Con un sonido excelente. Por entoncesRainbow estaba formado por, además de Blackmore, Tony Carey al teclado (un músico excepcional, ya hablaré sobre él), CozyPowell uno de los bateristas de Rock más sólidos, JimmyBain al bajo (que luego acompañaría a Dio), y como no, esa voz única, la de Ronnie James Dio. Esta canción cerraba el disco, y no me explico como no ha tenido más fama. Ella tenía los ojos de arco iris, multicolores...
Abajo una versión del tema por no sé quien por si queréis saber lo que dice la letra (poco):
Y más abajo, la versión de Blackmore actual, cuando se dedica a la música de inspiración folk/medieval.
Este año no he sido bueno, por eso los reyes no me han traído nada, será por mi vocación republicana. Mala suerte. En previsión de un resultado como este, me compré el nuevo disco de Harvest, el grupo de Monique, la chica que en su día me pasó unos vídeos de H, y que, desde entonces, me ha hecho partícipe de su aventura musical: Harvest.
¿Rock progresivo? No diría yo tanto, casi más progopop, pero buena música como demostraron cuando telonearon a Marillion. Underground Community gusta por fuera: el artwork es de Antonio Seijas, ilustrador gráfico que hizo, entre otros, el último disco de Marillion.
El disco recoge los seis temas que ya conocía de la demo que compré en el concierto. Beyond de the desert (muy buenas las guitarras), No return (con un precioso pasaje central y con la guitarra volando sobre un sólido bajo), The Story of Tim Ballas ( letras más elaboradas, muy bonito), Mara (un poquito más guitarrera, me gusta el reprise final, con guitarreo épico incluído), Post Disaster (un medio tiempo que suena más como un single, ha mejorado respecto a la demo, con un piano guapo guapo) y The horizon (este si que es el single de la demo en mi opinión, tres minutos de puro single y dos de rock progresivo muy bien ejecutado).
Los temas nuevos están a la altura de los que conocía, Autum Leaves es un buen medio tiempo para abrir el disco, Underground Comunity es un hermoso gesto que da nombre al disco, Change Life al principio es una balada, al final me recuerda a Marillion, de quienes versionan Waiting to happen (muy acertadamente por cierto).
En todo el disco destaca la voz solista, poco habitual chicas cantando algo que no sean paridas. Night comes down o She tries son buenos ejemplo. En ciertas cosas (sobre todo la voz, como no), recuerdan a Magenta, pero eso no es para nada malo. El disco está en Spotify e Itunes, y lo puedes descargar y comprar directamente de su web.
En resumen, un gran debut, que esperemos sea solo un primer paso de una carrera llena de éxitos. Da gusto ver como la gente persigue sus sueños...
Estos últimos días del 2009 hemos salido en bici lo poco que el diluvio nos ha dejado. Primero un día salimos con -5ºC fresquitos, y a la semana siguiente (este último domingo), nos encontramos con el Jablón desbordado, algo que yo jamás había visto.
Debe ser el calentamiento global (que no uniforme), o el tiempo loco, pero la verdad es que este mes de diciembre ha llovido mucho.
Os pongo unas fotos para esos que, atraídos por el sofá, la rutina y las obligaciones, no podéis acercaros a ver este espectáculo gratuito patrocinado por el cambio climático.
Abriendo el post, y arriba, puente morena, sobre el Jabalón (puente de mediados del XIX ensanchado en 1941) que normalmente no ve pasar el agua más que bajo uno de sus ojos. Rescato otras fotos de entradas antiguas para que veáis el estado habitual de estos puentes:
A la vuelta de la ruta tuvimos que cruzar por el puente de la línea de ferrocarril Ciudad Real - Mérida, porque el río lo anegaba todo.
También os pongo una foto de otro post para que busquéis el río en su configuración habitual.
Por cierto, son las 14.05 del 1 del 1 del 2010 y sigue lloviendo. Os deseo un 2010 lleno de emociones de resultado agradable, y risas, que son gratis.